Anillos o colgantes, pendientes o pulseras, son pocos los catalanes que no poseen una joya de granate. Porque se ha convertido en la joya emblemática de un país y ostenta sus colores. Y porque el granate es precioso. Los joyeros actuales, fabricantes de joyas de granate, agrupados bajo una asociación profesional (el granate de Perpiñán), al igual que las corporaciones de antaño, siguen defendiendo esta especialidad, de nuestra casa con toda seguridad.
Más información