Más allá del aspecto deportivo, de las victorias o de las derrotas, el rugby es, hoy en día, un verdadero fenómeno social en estas tierras catalanas... Ya sea para aclamar a los equipos insignia, que son el USAP (de XV jugadores) y los Dragones Catalanes (de XIII jugadores), o bien a los equipos más modestos, siempre asistimos a un verdadero mar de banderas "sangre y oro" que se despliegan durante cada partido en la tribuna de los campos.
La gente acude en familia para apoyar a su equipo y, sobre todo, para afirmar una catalanidad de raíces muy profundas e inquebrantables, y también... una alegría que, al parecer, nada podría alterar bajo el gran sol del Sur.
Cuando miles de hombres, mujeres y niños empiezan a cantar juntos, "L'Estaca", un canto de resistencia al franquismo, una llamada al valor y a la perseverancia, escrito por Lluis Llach; cuando suena en las gradas "Els Segadors", el himno nacional de Cataluña, son dos gritos del corazón, de un único y mismo corazón, que late al unísono por el rugby catalán.