La presencia humana en nuestro territorio se remonta a 1 millón de años más o menos. Unas pocas herramientas de cuarzo talladas de forma grosera, encontradas durante unas excavaciones cerca de Millas y de Le Boulou, atestiguan la presencia de una población de tipo “homo erectus”.
El más famoso de nuestros antepasados es, sin duda, “el Hombre de Tautavel”, cuyo cráneo - junto con más restos de huesos de varios congéneres – se extrajo del suelo de la "Caune de l’Arago", una cueva donde vivía, hace más o menos 450.000 años.
Miles y miles de años pasaron antes de que dicho hombre desdibujado, de frente ancha y maxilares impresionantes, dejara paso, hacia el año 60.000 a.C., a un humano de tipo más “moderno” (el hombre de Neandertal, el primer hombre que enterraba a sus muertos) y luego, otros cuantos miles de años más tarde, a un hombre más cercano a nuestro aspecto actual. Se trata del hombre de Cromañón (homo sapiens-sapiens), cuyas huellas son múltiples en los Pirineos Orientales, y que apareció en Europa alrededor de 40.000 años antes de nuestra era.
Hacia el año 7.000 a.C., nacen y se desarrollan de manera espectacular la agricultura (principalmente el cultivo del trigo y de la cebada) y la ganadería (domesticación de la cabra, de la oveja, del buey y del cerdo).
Aparecen las primeras agrupaciones de viviendas, luego los pueblos, cada vez más amplios, con su organización territorial y social, sus costumbres, sus creencias, sus intercambios con las demás poblaciones: los primeros signos de una cultura específica.
A partir de aquí, todo irá muy deprisa y la evolución se acelerará aún más con el invento de la metalurgia. Se trabaja el cobre alrededor de 2.500 años antes de nuestra era, luego, mil años más tarde, el bronce. Respecto al trabajo del hierro, que se convertirá en una de las especialidades de los catalanes, habrá que esperar 850 a.C.
En aquella época se construye una civilización muy organizada llamada "de los campos de urnas", y se edifican las primeras grandes aglomeraciones: Ruscino (hoy en día “Château-Roussillon”), de donde procede el nombre “Rosellón" y Illibéris (Elne).
Pero con las riquezas llegan las codicias, con el hierro llegan las armas, las conquistas y las derrotas.
Llega la Historia.