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La Edad Media

 
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La Edad Media

La expedición fracasada del Emperador de los francos, Carlomagno, cerca de Zaragoza (y su famoso episodio de Roncesvalles) en el año 778, tendrá consecuencias inesperadas y benéficas para el Rosellón.
Allí afluirán, huyendo de los disturbios del sur de los Pirineos, numerosos religiosos, nobles, intelectuales, sabios o simples particulares de condición más modesta, atraídos por una política de tolerancia e incitados a la inmigración por el principio de “presura”, decretado por Carlomagno y según el cual cualquier granjero de una tierra real que se quede sin cultivar se convertirá en su propietario legítimo al cabo de treinta años.
Es entonces cuando se edifican varios monasterios y abadías: Saint-André de Vallespir, Saint-André de Sureda (Sorède) y, unos años más tarde, Arles-sur-Tech y Saint-Michel de Cuixà.
Tras la conquista por los francos, el Rosellón, puesto bajo tutela de Guillermo, Duque de Toulouse, sufrirá varios recortes y remodelaciones a consecuencia de las querellas entre Godos, de actos de autoridad de los reyes carolingios y demás peripecias que implicarán a veces unas alianzas con los señores musulmanes, aún activos en la zona.
También es cuando van a emerger varias dinastías locales, que poseen fortunas colosales, de las que proceden las grandes familias condales catalanas, que permanecerán en el poder hasta el siglo XV.
El Rosellón pertenece entonces a una nueva entidad territorial: "el Marquesado de Gotia" (zona que se extiende desde los alrededores de Barcelona hasta la Cerdaña y el Conflent, juntados al Rosellón, y seis condados más de la antigua Septimania).
Un territorio que luego será dividido entre los tres hijos de Sunifredo I: Miró, Radulfo y Wifredo. Este último, apellidado "El Pelut" (el Velloso) es, sin duda alguna, uno de los personajes más famosos de la mitología catalana.
Nuestro país entra entonces en los tiempos feudales, era de gran complexidad histórica y política, hecha de violencias y de guerras privadas devastadoras, moderadas por periodos de paz y expansión demográfica, económica (especialmente bajo el impulso del potente Orden de los Templarios, que harán desecar los pantanos y construirán amplias y productivas fincas agrícolas vitícolas desde su Comandancia del Mas Deu en Trouillas).
Es en esa época cuando los Condes de Rosellón se establecen en Perpiñán en el año 993 (por decisión del Conde Guillabert I), donde la iglesia Saint-Jean-Le-Vieux será consagrada en el año 1025, y donde, años más tarde, se funda Villefranche-de-Conflent (1090).
El último de los Condes de Rosellón será Girart II que, excedido por las querellas familiares, no dejará casi nada a sus herederos. Al morirse, en el año 1172, dejará la mayor parte de sus bienes personales a comunidades religiosas y hará donación de sus dominios, entre los cuales el Rosellón no es el más insignificante, a su eterno rival Alfonso I, Conde de Barcelona, de Besalú y de Cerdaña, y Rey de Aragón (hijo de Ramón Berenguer IV).
Castelnou
Fue bajo el reinado de Alfonso I cuando se edificó la fortaleza de Salses (el castillo actual sólo se construyó a partir del año 1497), que protege su nueva frontera de las intenciones amenazadoras del Conde de Toulouse. También fue en esa época cuando se instalaron los judíos en Rosellón de manera sólida, beneficiándose de protección real. Algunas grandes figuras de dicha comunidad - banqueros, sabios, médicos, intelectuales, poetas - contribuyeron, un poco más adelante, al esplendor que adquirió el Rosellón en toda Europa.
Pedro II "el Católico", hijo de Alfonso I, que reinará desde 1196 hasta 1213, fundará en el año 1197 el municipio de Perpiñán, concediéndole el privilegio de administrarse por sí mismo, con una asamblea formada por 5 cónsules electos.
Al morirse, su hijo Jaime I, llamado "el Conquistador", heredará la corona a los 5 años de edad. Sus tíos reinarán a la espera de que el joven rey adquiera su mayoría legal, y asegurarán respectivamente la regencia sobre las tierras de Aragón y del Rosellón.
Cloître d

Arte Románico

• Características esenciales del Prerrománico
 
Arcos de herradura, arcos y arcadas con disminución de jambas, ábsides cuadrados, rectangulares o trapezoidales, muro principal de la nave, bóvedas de ábsides retirados del aplomo de los muros, naves de carpintería.
 
• Características esenciales del Románico
 
Arcos de medio punto, bóvedas de cañón, ábsides redondos, naves abovedadas, decoración de esculturas, la segunda edad románica usa estructuras de grandes bloques de piedra.

La iglesia está generalmente orientada hacia el este. Su ábside indica la dirección del sol naciente. Más allá del Mediterráneo, al alba, posiciona geográficamente Jerusalén, que se convertirá muy pronto en objeto de peregrinación y cruzadas.
 

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